CRISTÓBAL: ESA LUMINOSA SOMBRA. Por José Manuel Regalado

CRISTÓBAL EN RONDA
Traemos hoy aquí -aprovechando la llegada por correo desde Salamanca de un nuevo libro suyo de poemas- este artículo que escribió José Manuel Regalado, con motivo de la publicación de la revista Memorias de Ronda, en su número monográfico en Homenaje a Cristóbal, en mayo de 2021.
Jose Manuel Regalado nació en Castillejo de Huebra (Salamanca) en 1941 y llegó a Ronda en 1966 para incorporarse como profesor de Literatura al Instituto de Bachillerato Pérez de Guzmán. Allí conoció y comenzó a cultivar la amistad con Cristóbal.

Es verdad que lo ignoro todo sobre él

salvo los nombres de lugar y las fechas:

-fraudes de la palabra-

pero con temerosa piedad he rescatado su último día,

no el que los otros vieron sino el suyo,

y quiero distraerme de mi destino para escribirlo.

Jorge Luis Borges

Iba y venía sin ruido.

Como una sombra en la meseta del verano.

Ronda está alta, como Salamanca.

Fuimos en Ronda y un día nos cruzamos en Salamanca

para conmemorar el mejor libro escrito sobre la ciudad del abismo.

Cristóbal nos cuidaba con su sombra sin pedirnos nada.

La sombra luminosa de su docencia se salía del aula y alzaba la voz suave por las calles de la ciudad o descendía por los salientes ciegos de la ciudad –capiteles, patios, jambas, tabernillas, ermitas-        .

Quizá tuvo sobre el barro o en el buril las manos de su madre.

Cristóbal. Dibujo de Salamanca

Cristóbal o la sencillez.

Parecía disimular la llama incesante de su genio o pedirnos perdón por su grandeza. Ni una palabra más alta que otra, parecía deslizarse como una sombra lúcida entre la aglomeración de los veranos.

Morón, Sevilla, Segovia, París… pero él gozaba Ronda y a ella le dedicó muchas de sus soledades y sus entrañas todas.

Dibujo de Cristóbal Aguilar
Cristóbal. Dibujo a plumilla de Ronda

Dulce pero no frágil.

Luminosa presencia, no estaba cerrado en sus muchas técnicas y saberes, atado en la delicia de su lapicero…De su humilde lapicero cuyo carbón se incendiaba, a su toque, de amor y gracia no para la escena barroca sino para la línea pura de la sencillez, de la difícil facilidad del genio.

Digo también abierto a la literatura. Hondo lector, podía recitar a Antonio Machado a Miguel Hernández, a García Lorca (peligrosos entonces) y sentirlos en el alma como si fuera un baldosín andaluz que él mezclaba de atauriques moriscos.

Yo volví a Ronda (junio del 2019) con unas palabras (algunas, especiales para él) porque hacía cincuenta años que nos habíamos conocido. Y volví para estar con su silencio y se me adelantó en la muerte como un ángel de sombra, se fue en silencio, en el silencio hondo en el que había hecho suya la luz de este mundo…Se adelantó porque era poco amigo de los fastos y honores…

Y aquella mañana me quedé huérfano por segunda vez.

Sagrado era el lugar y quise para él, sagrada la palabra.

Debí recordar que Cristóbal grabó -¿cómo iba yo a pensar que estaba con un maestro de Estampa Popular?- en una madera tosca los rostros de Machado y Lorca… Por ahí y por mi vida andan siempre y han sido publicados en varias revistas. El silencio de su donación.

No presumió de nada.

Hombre de acción, no frágil, se puso al lado de los que menos teníamos –cultura o pan- con el silencio de su luminosa sombra.

A cierta edad, decía Baroja, uno en su tejido adiposo, se muere por una medalla o un cintajo… Nada más lejos del silencio de Cristóbal, de su hondo estar en el mundo, de su abismo. Como decía (y dice) un amigo rondeño: “ El tajo, llama”. Y nos circunda en la muerte.

Cristóbal. Pío Baroja. Xilografía. (1971)

Fuerte en sus convicciones, valiente en la defensa de los otros, la mano tendida en el apoyo de los demás, con la firmeza que da la fe…Como una donación. Y avanzó (en sombra) por varios campos de batalla con sangre aún en los olivares.

     Volverás al arrullo de las rejas

     de los enamorados labradores

O la voz de Mariana Pineda

     Libertad, dulce mía…

Palabras que, repito, no eran fáciles entonces.

Llegaba Cristóbal con su luminosa sombra.

Conocía a los alumnos y los llamaba por su nombre.

Unamuno decía que había mucha enseñanza con biberón pero pocos alumnos sentían el calor de la teta al labio. Nadie como su ejemplo para distinguir –ay, madre- educación de instrucción, educación de amaestramiento, de doma, aunque de todo haya un poco.

Se enseña con todo el cuerpo.

Litografía de Cristóbal Aguilar
Cristóbal. Miguel de Unamuno. Litografía (1980)

Y la ternura.

Por él nunca nos preguntamos ahora ¿dónde la amistad? Mejor aún, ¿dónde la belleza? El fulgor de la belleza de su amigo el poeta albercano. Con él era fácil comprender a Machado:

     Todo necio

     Confunde valor y precio.

Él era el valor, no tuvo precio. Supo, pues, del valor, de la humilde sencillez del genio, de lo desapercibido de la sombra… El puente tendido entre la claridad del día y la luminosa sombra que nos sigue rodeando despacio, como una alborada, sin ruido…

Cuando abandonaba un lugar, a pesar del hogar acogedor de su sombra, parecía que no se había ido, que siempre iba volver a buscarnos…

Como ahora mismo, a lo mejor regresa.

                       

                                                                                      José Manuel Regalado, mayo 2020


 

 

Acuarela Cristóbal Aguilar
Cristóbal. Vista de Ronda. Acuarela

El 8 de junio del año 2019, pocos días después del fallecimiento de Cristóbal, José Manuel Regalado fue el encargado de realizar la Conferencia conmemorativa que clausuró el 50 aniversario del Instituto de Bachillerato Pérez de Guzmán de Ronda, en el que ambos coincidieron en su claustro el año de su inauguración. Dicha Conferencia, titulada Memoria de una Pasión, fue publicada por el propio autor con ilustraciones de Cristóbal un año después y la dedicatoria reza así:

A la memoria eterna de mi compañero y amigo Cristóbal Aguilar Barea.

De lleno en la conferencia, recuerda el autor un pasaje con Cristóbal:

¡El Nocturno!

Yo creo que el nocturno lo fundó Cristóbal Aguilar con la ayuda de Gonzala. Íbamos Cristóbal y yo en mi 600, que alcanzaba doscientos kilómetros por semana, y en el cruce de la calle La Bola y la calle Sevilla estaba un guardia urbano…Y Cristóbal:

-Faltas mucho a clase.

-Pero Don Cristóbal, si no puedo dejar este cruce, pasa algo y me las veo con el Juez…

Cristóbal, el gran artista, el enamorado del lapicero como arma noble del dibujo, el que retrata mirándote a los ojos y no te copia de una aplastada fotografía, Cristóbal había llevado al Nocturno a media Ronda en edad de merecer y así las Inspecciones autorizaban los estudios del buho.

Allá en tu cielo, amigo mío…

En otro pasaje de esta conferencia, y para retratar la Ronda de aquella época, José Manuel Regalado describe una anécdota al acudir a la consulta de un médico:

El padre de Encarna Noguerol, Don Manuel, era un médico rondeño, ilustre, con el viejo talante del sabio y de la Institución Libre de Enseñanza. Acatarrado yo, miedoso (olvidé la pipa en la consulta), la tos, el viejo recuerdo del Ceregumil, me fui a casa de Don Manuel Noguerol. Me reconoció, me hizo toser y esas cosas…

-Don Manuel, quiero pagarle la consulta. Vinimos sin Seguridad Social.

-No, no, no me debe nada…

-¡Don Manuel!

-No, no te cobro porque seas amigo de mis hijos, no, es porque ya mi padre que era médico, no le cobraba a los que venían a enseñar a Ronda…

Con este talante, Ronda merecía bien un Instituto.

Estreno de la obra de teatro Mariana Pineda en el Instituto Pérez de Guzmán, de Ronda. En el centro, con gafas oscuras, José Manuel Regalado. De pie y cuarto por la derecha, con corbata, Cristóbal. Los demás son alumnos del instituto caracterizados para la obra (excepto Paco, el Mellizo, bedel del instituto -agachado y con bigote-). Año 1970

El último libro de poemas editado por José Manuel Regalado ha sido Los Ojos Deseados, en febrero de este año 2024. El autor ha sido finalista del Premio Miguel de Unamuno de Cuentos con La Historia del Vagabundo Aojá, y premio del VIII Centenario de la ciudad de Plasencia con su obra El Calígrafo.

Portada del último libro de Poemas de José Manuel Regalado
Poema del último de libro de José Manuel Regalado
Cristóbal. Apunte de José Manuel Regalado (2014)

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